miércoles, 23 de febrero de 2005

lunes, 21 de febrero de 2005

Una tarde de verano....

(*) Updateado a las 17:00 del lunes 21 de febrero de 2005.-

          No tengo ganas de encerrarme, pensé, mientras me ponía la musculosa blanca esa que es tan suavecita que cuando tocás parece que fuera una segunda piel...., me calcé -ajustadamente- los jeans, y me puse mis Saverio.... que más necesito!? -pensé-, no sólo no tenía ganas de encerrarme sino que era una de esas tardes en las que la temperatura no baja y el sol parece no querer irse para no perderse las promesas de la noche.... Yo estaba sola en casa. Me estaba por poner mi perfume, que no en vano se llama Hypnotic Poison, cuando me di cuenta que ya estaba perfumada.... el olor de mi cuerpo invadió mis sentidos.... un olor dulce y seco a la vez, con un dejo a lluvia de verano -abrasante-. Me fascina.... así que cuando lo siento no me pongo nada.... es mucho más hipnótico que cualquier mezcla de Christian Dior.

          La calle estaba llena de gente. Me gusta eso que genera el verano en los lugares de frío.... el humor desenvuelto, la claudicación a las pequeñas tentaciones, el hedonismo relajado.... Me sentía como pececito tropical en agua tibia.... Iba tranquila, caminando despacio, con esa cadencia que deja traslucir mi estado de ánimo -y de ganas-, cuando me encontré de pronto, mientras miraba para atrás, con sus ojos en mí. Sin desacelerar el ritmo -ni la mirada- me pasó y entró en un edificio mientras yo todavía pensaba -Por Dios.... qué Hombre! Y uno más que se pierde entre la gente....- Seguí de largo. Dos metros más allá de la puerta donde lo dejé de ver sentí una mano en el hombro.... -Disculpame, pero.... me darías tu teléfono?- Sin dejar de saborear el contacto de su piel con la mía, me di vuelta, le di mi tarjeta con el número del celular, y le pregunté:

          -Tu nombre?-

          -Pablo, -leyó mi nombre en la tarjeta- Lisa.... Te llamo en un rato y tomamos algo?

          -Dale.... - me dio un beso tibio en la mejilla y se fue, un poco menos apurado y más sonriente que antes....

          Unas horas más tarde me pasó a buscar por casa. Mientras decidíamos que hacer, preguntó -Nos ahorramos los preámbulos y vamos a mi casa?- Que le iba a contestar? Se me ocurrió decirle de hacer un ping pong de preguntas y respuestas para recabar al menos los datos personales del otro, pero no daba.... Lo importante ya lo sabíamos.... Lisa.... Pablo.... mano en el hombro que confirmó lo que nuestros ojos habían sospechado minutos antes....

          Todo lo demás era de más.

          Llegamos a la casa después de andar un rato. No habíamos terminado de entrar cuando me apoyó contra la puerta -en ese momento agradecí no haberlo perdido, esa tarde, entre la gente- sus manos me agarraban fuerte de los brazos mientras su boca empezaba a reconocer mi cuerpo.... No me acuerdo muy bien como subimos las escaleras, lo que sí sé es que la ropa quedo desparramada por los escalones -donde la encontré a la mañana siguiente-.

          La noche pasó sin que nos diéramos cuenta.... Nos exploramos en profundidad, a lo largo y a lo ancho.... Valdría decir que no nos faltó nada.... Yo estaba embelesada con su espalda.... y con sus brazos, que me llevaban de acá para allá y me traían de allá para acá sin cesar.... El seguía una y otra vez, sumergiéndose en mí.... saboreándome hasta el final.... incansablemente.... Una sola vez, en toda la noche, él empezó a preguntarme -Puedo....? - y antes que pregunte nada le contesté -Todo....! -

          Nuestros cuerpos aún estaban húmedos y entrelazados cuando el sol empezó a entrar por la ventana.... dejando ver el bosque....

viernes, 18 de febrero de 2005

Disculpas a mis lectores....

          .... tomo aire, y en un esfuerzo sobrehumano intento esbozar una disculpa por mi ausencia epostelar.

          Para ser sincera.... lo cierto es que estoy inmersa en una vorágine de sexo desenfrenado y esto hace que se hayan reducido hasta mis oníricos descansos.
          Me he convertido en un ser que apenas puede reptar, cada mañana, fuera del lecho del deseo....

          Ya volveré.... y les contaré detalles en relatos llenos de perfumes, sabores y texturas.

martes, 8 de febrero de 2005

Invitados al Bacanal


          Ella tenía un magnetismo especial cuando de hombres comprometidos -con otras- se trataba. No porque buscara adrede enredarse con ellos, no.... Sino que, sencillamente, cada vez que un hombre se fijaba en ella, y ella en él; cuando se cansaba de saborearle las facciones y los gestos -anticipándose a los músculos, las formas y los ademanes- bajaba la vista, recorriendo suavemente el cuerpo del otro, hasta encontrarse -indefectiblemente- con el destello de lo prohibido.


          Parecía estar predestinada -¿condenada?- a saciarles los goces que otras mujeres ni tan siquiera les satisfacían.


          -Dulce condena.- Todos estos hombres desbordaban de fantasías enardecidas.... Necesitaban un lienzo limpio -de obligaciones domésticas, de dolores de cabeza, de rutinas y reclamos- donde desplegar sus habilidades artísticas -las manos embadurnadas en colores, saturando el lienzo de pintura espesa- destrezas dignas de un de Marco devenido en de Sade de tanto refrenar sus ímpetus, sus pulsiones.


          Ella era especial(mente) para eso.... una en un millón, era like a (like the) sparkling diamond.... Podía hacer que todas las mundanales preocupaciones -de ellos- se hundieran y perdieran entre sus pechos, mientras ella los cobijaba -¿tiernamente?- en su regazo.... Era el oasis de las tardes grises, atiborradas de lloviznas y trabajo. Era el remanso en medio de la aglomeración cotidiana de compromisos, horarios y crepúsculos fríos. Era la posibilidad de desbocar las ganas, de cabalgar la pasión, de domar la fiera....


          Ellos, con ella, podían ser.... a su antojo, podían hacer y deshacer.... -y deshacerse....- Podían deleitarse en todos sus sabores, y sus olores. Podían todo.... Querían todo. Y tomaban todo. Se derretían en su piel y sus texturas.... Desmandaban las pasiones y arremetían contra ella con el propósito de exorcizar la tibieza de sus días -de sus vidas-. Irrumpían vehementemente en todas sus cavidades, mullidas, esponjosas -ardientemente húmedas-, sin pedir permiso ni dar explicaciones; en acometidas contínuas, violentas, fuertes.... constantes.... Celebrando el bacanal.... Degustándolo golosamente.... Desfalleciendo en el apetito.... hasta extinguirse.... hasta consumirse.... en intentos descomedidos por agonizar tarda, glutinosa, y lentamente.


(*) Updateado a las 10:20 del martes 08 de febrero de 2005.-

jueves, 3 de febrero de 2005

Por favor, haceme acordar....

.... que a la gente no hay que ayudarla, a no ser que pida ayuda
.... que a la gente hay que ayudarla, pero sólo con aquello que pide ayuda

.... que aquí no es bueno el que ayuda
sino el que no jode, acuérdese!
Y yo -soy tan idiota- que nunca me acuerdo....
:o(

lunes, 31 de enero de 2005

Sin fronteras (Carta al Doctor)

-o delirio verborrágico y doloroso ante el vacío generado por la ausencia del que se fue-

Doctor.... la verdad es que entre usted y yo han sucedido cosas.... cosas que -imagino- usted y yo debemos percibir de manera diferente.... de manera muy diferente, seguro.... O quizás no. Quizás solamente yo tengo el coraje de sentir cosas que usted dice que no existen y por tal, como sería ilógico que usted sintiera cosas en las que no cree, -o cosas que cree que no existen-, su racionalidad hace que usted crea que no las siente, o que las racionalice y las convierta en otra cosa, o quizás nada de eso.... quizás simple y sencillamente usted realmente no las siente. Dichoso usted. O no.... porque en realidad creo que se está perdiendo de lo más maravilloso de la vida, pero en fin.... como cree que no existe, ni siquiera se da cuenta de lo que se está perdiendo, así que de todas formas.... dichoso usted. Dichoso usted puesto que seguramente usted ha vuelto a su lugar, ha vuelto a su rutina, ha vuelto a sus olores, a sus sabores cotidianos, y quizás no ha reparado -o no ha podido reparar- en el detalle de que yo no estoy ahí. Esa es la ventaja de los que se van, siempre lo dije. Quizás usted no ha reparado en mi ausencia por la sencilla razón de que en su vida cotidiana mi presencia nunca existió. Nunca formé parte de su paisaje, ni de su entorno; nunca estuve ahí cuando usted despertaba en las mañanas para ir a trabajar, nunca dormí en su cama, nunca dejé mi rastro tibio en su colchón, ni en su casa, ni en su lugar.... -ni en ningún lado, estimo yo-. Es por ésto, -porque usted entró en mi vida y yo no en la suya-, que intuyo que yo no estoy en sus recuerdos de la misma forma que usted esta en los míos. Porque usted, Doctor, -debo confesarle-, se habrá ido de mi cama, de mi casa, de mi presencia e incluso de mi pueblo, pero desgraciadamente, o quizás no, -porque sentir nunca es en vano-, no se ha ido de mis pensamientos.... y ni que hablar de mis recuerdos. Por fortuna, pensamientos y recuerdos coinciden bastante en tiempo y forma, lo que indica que, aún, se trata solo de recuerdos y no ya de sueños. No es que no quiera yo soñar con usted, puesto que estoy segura sería usted un protagonista formidable, -ya lo creo-, pero sé, que si me internara en el ensueño de la fantasía onírica consciente, ni siquiera todas sus habilidades como Doctor alcanzarían para curarme. Quiero aclararle que no es que sienta yo gran cosa.... no es que mi vida haya cambiado radicalmente desde el momento en que lo conocí, no, no es nada de eso...., simplemente recuerdo las cosas que entre usted y yo han sucedido, las rememoro, las revivo, y algunas veces, -solo algunas veces-, siento que quizás puede haber pasado, -pero no estoy segura-, que entre usted y yo, -tal vez por algunos instantes y solo por algunos instantes-, las fronteras no existieron.... y ojalá pudiera yo explicarle con palabras simples a que me refiero con que las fronteras no existieron.... Me refiero a cuando dos cuerpos se reconocen, cuando las manos acarician la piel como si la conocieran desde siempre, cuando la geografía es familiar, cuando el cuerpo no tiene rincones oscuros para el otro, cuando el aliento del otro es aire suficiente para uno, cuando se mezclan, se confunden -se funden- los olores, los sudores, los latidos, los sabores.... los sentidos.... los cuerpos.... las fronteras.... Me refiero a eso que usted dice que no existe, y que yo creo que sí existe -aunque usted lo niegue y se resista-. Existe.... cada vez que dos cuerpos se gozan porque quieren, cada vez que los ojos ven más allá de la mirada, cada vez que el aliento se contiene o el corazón se hincha al sentir al otro, cada vez que alguien se entrega.... cada vez.... que alguien se entrega.... Cada vez que dos se entregan.... No es fácil, tengo que reconocerle eso.... porque no es fácil.... pero tampoco imposible.... y existe, y sucede. No me refiero a la utópica idea del para siempre, ni a la incondicionalidad que requiere el sacramento, ni al sacrificio de uno por el bienestar del otro...., no...., me refiero a esos pequeños instantes en que dos personas se encuentran, se reconocen, se entregan, se abren, se sienten, se funden.... Es verdad. No siempre ocurre. No siempre pasa que dos que comparten el placer carnal, el desborde de las ganas, el goce apurado.... conozcan el milagro de ser uno, sin fronteras. Todo lo que le puedo asegurar, y con esto me despido, es que, no sé usted.... pero yo.... -esta vez- mis fronteras.... seguro las perdí....

viernes, 28 de enero de 2005

Too Much is not Enough

Había entrado a ver si algo me llamaba desde el escaparate.
A la hora me había probado ya ocho remeras y ninguna me servía -cuando servir se traduce en escote suficiente como para ver casi hasta donde la geografía cambia de color, y no demasiada transparencia para solo sospechar ese accidente, o confirmarlo cuando hace frío.... o el roce descuidado lo desvela-.
Siempre me pasa lo mismo -en los shoppings y en la vida-.... o no encuentro nada o encuentro todo.
Cuando entendí que la nada ya la había encontrado decidí que podía seguir con los zapatos -objetos de un fetiche en mí de intensidad descomunal-.
Iba mirando distraída, casi abúlica ya, cuando unas sandalias de Saverio Di Ricci me hicieron una guiñadita de ojos desde el fondo.... Eran perfectas.... el diseño, las formas, los colores, las texturas, los brillos, los mates, el sentido.... el significado.... el significante.... Las saboreé en la boca y en el cuerpo, en la superficie y en las profundidades.
Sé que no les voy a hacer justicia con la descripción.... -y aunque se las hiciera, lo fascinante era la excitación, el temblor, las ganas, el deseo.... ((Si. El fetiche es de una intensidad descomunal.))-
Dos tiritas rosadas repletas de strasses cuadrados brillantes armaban una especie de ojotas de taco alto -plateado-, con todo el borde en leopardo y en la planta un bordado de dos rosas rojas entrelazadas y la leyenda Too Much is not Enough sobre un fondo de lamé plateado.
Tenía que tenerlas!!!!
Too Much is not Enough.... -es la historia de mi vida, pensé-. Había encontrado todo.

El psicoanálisis freudiando es maravilloso cuando llegás a ese punto en el que vislumbrás el hilo plateado que encadena sucesos y sensaciones. Cuando te cae una ficha, y después otra, y otra, y otra más.... y de repente sos el ganador del mejor jackpot de tragamonedas en Las Vegas. Se escucha el tín tín tín de las moneditas cayendo, las sirenas aullando, y las luces de colores.... Es como la sensación del orgasmo múltiple.... cuando el final de uno se funde en el inicio de otro y el final de ese otro se funde en otro más y en otro y otro.... hasta que el aire no te entra más en los pulmones, la boca se seca de todas esas recientes humedades y el corazón te explota y la sangre te galopa por el cuerpo a borbotones espesos y calientes....

Too Much is not Enough.... Dí la frase mil veces vuelta en mi cabeza. La puse como nick en el messenger -la saqué-; la dije, la hablé, la comenté con gente; la desmembré y la analicé; la traduje entera, palabra por palabra -las busqué en el diccionario-; la escribí en un papel -lo hice un bollo-, la escribí otra vez.... Yo sabía que me estaba diciendo algo más.
Hoy lo comprendí.
Cuando en el messenger me puse como nick La vida me sonríe.... y yo no pienso quedarme atrás!!!! entendí que había conocido el suficiente -de ahí venía....-.
Tuve el orgasmo múltiple -todavía lo estoy teniendo-. Estoy escuchando el tín tín tín y las sirenas y las luces, mientras gimo ahogadamente y trato de no perder el aire.

Siempre había dependido de mí, (y no). La fórmula era tan simple....
Había tenido too much tantas veces y nunca había sido suficiente. Me daba bronca sentir que, irónicamente, el dicho me calzara tan bien (sintáctica y semánticamente) cuando no había una que me calzara.... (o alzara? o cansara? o alcanzara????) La guiñadita de mis Saverio me lo confirmaban. Too much no era enough porque yo no quería -porque no lo permitía-. Quería estar siempre en control. No sabía como no estarlo.... Necesitaba estar en control. On top. Jerárquica, estratégica, espacial y físicamente. Siempre Yo.
-Dejate.... dijo mi psicoanalísta, o tenés miedo que te guste?
-Mierda! Claro que tengo miedo que me guste....
Dejarme, ceder, entregar, entregarme.... perderme en el mar de mis ganas. Permitirme el goce. Permitirme lo que quiera.
Permitirme el goce de permitirme lo que quiera!
Como mis Saverio, que, por analogía, son para mí como los Manolos para Carrie en ese genial capítulo de Sex and the City que hace apología de mi fetichismo: Una mujer merece tener los zapatos que son objeto de su deseo, -sobre todo siendo una mujer soltera de 30.... porque hay que serlo, eh! y se necesitan buenos zapatos.... el que crea que miento que se ponga en los míos, a ver que me cuenta-.

Señor psicoanalísta.... me curé! Hoy.... me dejé y me gustó!
La vida me sonríe.... y yo no pienso quedarme atrás!!!! Que hago ahora con mis Saverio?

Parafraseémos.... A partir de ahora: Enough is enough.

Casi no puedo respirar hoy             me falta el aire de tu sonrisa